(AGENCIA EFE).- En una solemne ceremonia, el cofre con tierra de la localidad peruana de Paita, donde murió en 1856 la llamada “Libertadora del Libertador”, y que simboliza sus “restos”, fue colocado al lado derecho del sarcófago del prócer de la gesta independentista, y el hombre al que amó, en el máximo altar patrio de Venezuela.
Minutos antes de la entrada oficial de la figura de Manuela Sáenz en el Panteón, los mandatarios Rafael Correa y Hugo Chávez realizaron una ofrenda de rosas rojas y amarillas ante la tumba de Bolívar, en el día en que Venezuela celebra los 199 años de la Declaración de Independencia de 1811.
Cinco mujeres cadetes llevaron el cofre que simboliza los restos de “Manuelita”, como también se la conoce, y lo entregaron a los presidentes que lo colocaron sobre una repisa rodeada de rosas rojas y encima de la cual se podía leer una placa en honor a la mujer que durante ocho años acompañó a Bolívar en su vida y sus luchas.
“El amante en su cripta temblará como un río. Pablo Neruda. A Manuela Sáenz”, reza la placa, que cita un poema del autor chileno dedicado a “La insepulta de Paita”, y que lleva también los nombres de los presidentes de Ecuador y Venezuela, con la fecha de este 5 de julio.
“Ahora, con este acto simbólico, se reafirma nuestro compromiso libertario; podemos decir que no sólo la espada de Bolívar camina por América Latina, Manuela, con su claridad manifiesta, con el amor, con la valentía y la conciencia, también cabalga de nuevo por la historia”, manifestó Correa en un discurso al final del acto.
“Fue una activista política mucho antes de conocer a Bolívar y mucho después de su muerte”, subrayó el presidente ecuatoriano, al rendir su tributo a la “Libertadora del Libertador”, que nació en Quito en 1797.
“Murió pobre, inválida, pero desbordante de dignidad”, agregó Correa, al recordar la vida de aquella mujer, nacida rica pero ilegítima, de padre español y militante de la causa independentista desde antes de unirse a Bolívar (1783-1830), indiferente al escándalo por su condición de casada.
“Ella, que desafió las convenciones de su época (…) que mostraba su talante vistiéndose de hombre (…) y cabalgando con mayor destreza que sus acompañantes (…) rebelde y luchadora”, dijo el gobernante, al considerar que este reconocimiento es un homenaje a todas las mujeres que trabajan por “la pasión de ser libre”.
“Gracias Manuela, gracias por volver, (…) te recibimos en esta era Bicentenaria en la cual hemos retomado el camino (…) haciendo la revolución (…) en Venezuela, en Ecuador, en Bolivia en nuestra América”, dijo, por su parte, Chávez.
“Si Bolívar lo llamamos el padre de la patria, a ti te llamamos, generala, la madre de la patria, la madre de la revolución”, agregó el presidente venezolano en su discurso de homenaje a Manuela Sáenz, que murió víctima de una epidemia en Paita y cuyo cuerpo, se presume, fue arrojado a una fosa común.
Los honores a la heroína quiteña comenzaron al final de la mañana del lunes 5 de julio en la plaza del Panteón, en el corazón de Caracas, donde llegó el cofre cubierto con la bandera ecuatoriana, desde la Casa Natal de Bolívar, en el que fue velado y homenajeado por los caraqueños desde el sábado.
Hace dos días el cofre con la tierra de Paita llegó a Venezuela, donde se le rindieron honores militares desde San Antonio de Táchira, en la frontera con Colombia, por dónde vino, procedente de Ecuador, hasta la Plaza Bolívar, en la capital venezolana.
Antes de la llegada del cofre a su última morada, Chávez y Correa presidieron un tributo delante del Panteón, donde se habían congregado cientos de caraqueños, en el que se leyó una resolución por la que se otorgó a Manuela Sáenz un ascenso póstumo al grado de generala del Ejército Bolivariano de Venezuela.
Correa llegó a Caracas para una visita de dos días durante la cual, además de su asistencia al homenaje, será el orador de orden en la Asamblea Nacional con motivo del aniversario de la firma del Acta de Independencia, en 1811, y sostendrá una nueva reunión de trabajo con Chávez.