Al menos 40 muertos dejó el violento enfrentamiento las fuerzas policiales y miles de nativos indígenas de la provincia de Bagua Grande, departamento de Amazonas. El enfrentamiento empezó a las 5 de la mañana del último viernes en la zona conocida como la Cruz del Diablo. “Lamentablemente han fallecido 20 policías”, dijo el general José Sánchez, director general de la policía, a la radio RPP.
Por su parte, Alberto Pizango, presidente de la Asociación Interétnica de Desarrollo de la Selva Peruana (AIDESEP) , organización que agrupa a los indígenas que se encuentran en paro, sostuvo ante periodistas que conocía de la muerte “hasta 25 nativos amazónicos”. En conferencia de prensa en Lima, Pizango precisó que uno de los fallecidos era un alto dirigente de la zona llamado Santiago Manuin, que era el presidente del comité de lucha de la zona amazónica conocida como Bagua Chica. Después se supo que Manuin estaba con vida, pero muy mal herido.
Servando Puerta, presidente de la Organización Regional de los Pueblos Indígenas de la Amazonía Norte del Perú (Orpian) indicó que el enfrentamiento con la policía dejó también 50 campesinos indígenas heridos.
Indígenas de la selva amazónica anunciaron el jueves que reanudaban sus movilizaciones de protesta contra el decreto presidencial, luego que el Congreso postergó el debate por la derogatoria de la cuestionada norma del ejecutivo.
Los indígenas se declararon en paro hace dos meses y desde entonces han bloqueado carreteras y obstaculizado operaciones petroleras y gasíferas en la selva como medidas de fuerza. El Congreso postergó el debate hasta conocer el resultado de las conversaciones entre los líderes indígenas y una comisión multisectorial designada por el gobierno para buscar una solución al problema.
El decreto fue aprobado por el ejecutivo como parte del proceso de adecuación de la legislación peruana a las exigencias del tratado de libre comercio (TLC) con Estados Unidos, que entró en vigencia en febrero. Todos se lavan las manos, ni el congreso, ni el gobierno, ni los dirigentes indígenas asumen su responsabilidad en este nuevo baño de sangre que enluta a decenas de familias peruanas.
Los más afectados con esta nueva asonada son Alberto Pizango,Yehude Simon y Alan García.
Pizango, se dice, ya esta fuera del Perú, pero sobre su cabeza pende una espada de Damoclés que en cualquier momento le cae. Simón acaba de cavar su tumba política. Tenían razón sus seguidores del Partido Humanista cuando le dijeron que asumir el premierato era un peligro que no podían correr, sobre todo si el ex presidente aún sueña con postular a la presidencia en las elecciones del 2011.
Alan García ha recibido un golpe en el plexo, pero un viejo político como él sabrá salir adelante. Recordemos que sobrevivió a las matanzas de El Frontón, donde fueron aniquilados decenas de militantes de Sendero Luminoso; sobrevivió a las millonarias coimas del BCCI y los aviones Mirage, en fin una larga lista que se extenderá una vez que deje el gobierno porque en estos momentos tiene todo el apoyo. Acusan a García de genocida y vendepatria, pero él siempre sobrevive.