El caso del asesor de la municipalidad de Paita, Víctor Olaya es una vergüenza. No sabemos qué llevó a Alejandro Torres a incluirlo en su equipo de trabajo con tremendo curriculum que se maneja. El Juzgado Mixto de Tambogrande, que preside el juez Luis Alberto Carrasco, lo acusa de delitos de malversación de fondos cuando se desempeñó como funcionario en la comuna de Las Lomas. ¿Cómo hacen estos personajes para estar siempre oliendo el estiércol del poder? ¿Acaso tiene un sexto sentido?

Recordemos que Olaya estuvo junto a Torres en la gestión 1999-2003 y salió con tremendo rabo de paja. Incluso tuvieron que afrontar denuncias ante el Poder Judicial. Torres sabía perfectamente de qué pie cojeaba Olaya y aún así lo llevó a la comuna traicionando el mandato otorgado por el pueblo paiteño, tan vapuleado por los políticos.

Olaya ha desaparecido de la comuna y cree que así se libra del largo brazo de la justicia. La gente de Paita, muy jocosamente, lo comparan con “Romulo León Alegria”, el de los “petroaudios”, la “aceitada”, la “marmaja” y otras cosas más. Es un comentario que circula en internet y que nosotros lo recogemos porque Olaya es un personaje público que -se supone- debería ser ejemplo de pulcritud para la población. Ha hecho quedar mal al pueblo paiteño y sobre todo a un viejo partido como Acción Popular que tuvo el respaldo de Paita en las últimas elecciones. Paita creyó en Torres y Torres ha traicionado a los paiteños, con gente como Víctor Olaya que averguenzan a Paita. Estamos a punto de culminar el segundo año de la gestión de Torres al frente de la provincia de Paita y todo ha sido escándalo y más escándalo. Las grandes obras siguen esperando y el pueblo se muere de hambre. Encima se dan el lujo de que les roben 100 sacos de arroz de sus propias narices y aquí no pasa nada, nadie es responsable. ¿Quién repone esas 100 bolsas de arroz que iban destinadas a la gente más humilde de la provincia?   

Casos como el de Olaya demuestran una vez más que la clase política paiteña está podrida en el corazón y urge desparasitarla por el bien de los partidos políticos y de la provincia. (MARCELINO APARICIO)