octubre 2008


 

 

La modernización del puerto piurano de Paita y la ampliación de los volúmenes de exportación despiertan gran interés en inversionistas extranjeros, quienes visitan a la autoridad edil de la provincia del mismo nombre con el propósito de evaluar realizar nuevas inversiones en esta jurisdicción.

“Se ha recibido la visita del consorcio Davis Energy, interesado en instalar una empresa regional de reciclaje de basura y una planta de biodiésel. Tienen modelos que vienen funcionando con mucho éxito en otros países”, indicó el alcalde provincial, Alejandro Torres Vega.

El burgomaestre explicó que en estos momentos los representantes de Davis Energy buscan áreas de terreno para la instalación de sus plantas y consultan el interés de la autoridad local por apoyar este tipo de inversiones.

“Sabemos además que están en búsqueda de financiamiento por parte de la Unión Europea para instalar estas empresas en el norte del país; requieren un total de 22 hectáreas para las plantas de reciclaje y energía, lo que significaría un ingreso de casi tres millones de soles a la comuna por la venta de terreno”, apuntó.

“Además, se trata de una inversión de 40 millones de euros, lo que abriría una gran oportunidad de empleos para la población paiteña y alrededores y se traduciría en una inminente reactivación de la economía de nuestra ciudad”, manifestó.

Igualmente, Torres Vega indicó que representantes la empresa Advanced Logistics Group (ALG) visitaron la municipalidad provincial de Paita en búsqueda de oportunidades para abrir nuevas empresas y sobre todo de áreas de terreno, al mostrar interés en apoyar al sistema portuario con servicios como almacenaje de contenedores, transportes, agencias marítimas, etc.

Finalmente, refirió que se recibió la visita del consorcio portugués Translei, interesado en la concesión del puerto convocada por la Agencia de Promoción de la Inversión Privada (ProInversión).

“Su interés es saber de qué manera podrían contribuir en la solución de la problemática de la ciudad. Nuestra preocupación en el tema de la concesión es que la inversión se centre en el puerto y se deje de lado la ciudad; entonces hemos propuesto que temas como el saneamiento básico de la ciudad y la descontaminación de la bahía se reflejen en el contrato de concesión, en caso de que se concretara”, explicó.

 

“Una de las canciones de mi cantata “Quito Mítico” –que escribí en el año 2004- describe la mañana de 1822 que Manuela Sáenz lanzara un laurel desde un balcón quiteño al triunfante Bolívar y la noche en que los dos bailaran un legendario vals, inevitable y unánime. Después de escucharla, la canción me dejó con el enorme deseo de escribir una ópera entera sobre este encuentro. Propuse la idea a Julio Bueno-director del Teatro Sucre- a quien le interesó, e inmediatamente me puse a trabajar en este proyecto en Septiembre de 2004. En Ardmore, el barrio en las afueras de Filadelfia donde vivo con mi esposa y tres hijos, tengo un patio con una hamaca otavaleña. Allí me instalé a leer las biografías de Manuela y otras publicaciones afines. De esas lecturas y de mis preconceptos creativos me fueron surgiendo las imágenes y cadencias que se convirtieron en el libreto. Incluí en este libreto los pasajes que consideré mas importantes, escogidos entre tantos y tan maravillosos momentos que se pueden encontrar en la historia de Manuela y Bolívar. Una historia, que sino hubiera sucedido, no habría sido inventada fácilmente por ningún poeta. Manuela la adelantada, la independiente, la dominadora, la Casandra, que supo casar sus ideales con la realidad; que supo aprovechar las circunstancias de la vida de la época y construir un mundo alrededor suyo, alto e intenso: Manuela la hija bastarda, la joven interna de una escuela de religiosas, la esposa de un doctor inglés conservador, se convertiría en la libertadora, la amante apasionada, la luz, la asesora de las luchas de la independencia, y la coronela de pistola encinto.

Bolívar, el visionario, el idealista, el conquistador de las mujeres, el necio y brillante estratega que dio su vida y fortuna por cumplirla promesa que hiciera en el Monte Sacro de Roma a su profesor e ideólogo Simón Rodríguez: liberar las colonias americanas del dominio español. Bolívar, en un momento cimero de su campaña, entra triunfante a Quito en Junio de 1822 sin saber que llegaba él ahí a una cita con el destino, que ahí se le abriría una puerta luminosa hacia desconocidos terrenos de la fortuna, del amor y del autoconocimiento. Aunque todo fuera para que, ocho años después, muriera en San Pedro Alejandrino derrotado por la tuberculosis y la incomprensión de su gente. Tras la muerte de su amado Bolívar en 1830, Manuela no se rindió; su llama siguió prendida, aunque flameando de una manera diferente. Desterrada en Paita, Manuela vivió la otra cara de la gloria con nobleza y dignidad. La legendaria libertadora se convirtió en la respetada mujer sabia del pueblo, y al final tampoco pudo vencer las garras de la peste de difteria el 23 de Noviembre de 1856, 150 años atrás.

 

“Manuela y Bolívar”, a través de la música y la voz, pretende hacer un homenaje a esta pareja extraordinaria; pretende contribuir a la memoria de esa ecuatoriana heroica, a mantener viva la pasión que el héroe caraqueño sintiera por ella, y viva la pasión que los dos a su vez generaron.

 

La obra toma elementos de tres géneros musicales: la antigua ópera de números, el musical y la cantata. Mi natural predisposición para escribir canciones me condujo a hilvanar mi libreto a través de piezas relativamente cortas: arias, dúos, y conjuntos vocales, sin dejar de incluir números de baile. El lenguaje musical es básicamente tonal, (ojalá de audición fácil) con escasas digresiones a lo atonal, con referencias a ritmos y géneros latinoamericanos (Bolívar entra triunfalmente al compás de una cueca; en el Baile de la Victoria las parejas se mueven al compás de un aire típico ecuatoriano y una zamacueca peruana; y más tarde Bolívar tararea y baila un merengue venezolano). Además he incluido entre los instrumentos de la orquesta a un cuatro venezolano y un cajón peruano.

El estilo de las arias y duetos es abiertamente romántico, mientras que ciertos coros y marchas son de carácter tradicional y heroico, y las piezas de baile están inspiradas en la música popular latinoamericana, con la esperanza de que, en su conjunto, la ópera mantenga una musicalidad instintiva, no intelectualizada. Sin obertura, cuando se abre el telón vemos a Manuela que, impacientemente, llama a su esclava Jonatás para que le ayude a prepararse, pues se alista a subir, esa noche del 23 de Mayo de 1822, hacia las faldas del Pichincha, a ayudar al ejército libertador del General Sucre. Durante el primer acto suceden aventuras en Quito, Ayacucho y Lima, donde, al final, Manuela es tomada prisionera en 1827. Al comienzo del segundo acto vemos a un Bolívar enfermo y medio derrotado, dialogando con su mayordomo José Palacios acerca de la incomprensión de sus subalternos y de su gente. Luego de otra serie de desventuras –incluido el intento de asesinato de Bolívar en Bogotá, la ópera termina con un epílogo-lamento donde los paiteños y varios personajes de la ópera se juntan para exaltar a Manuela y llorar su muerte.

 

Por: Diego Luzuriaga Ardmore,

 

Por: MARCELINO APARICIO

 

El siempre controversial ex alcalde aprista Porfirio Meca acaba de renunciar a su militancia partidaria para tener las manos libres y así participar como independiente en las elecciones municipales del 2010. No tenía otra alternativa luego del vergonzante revés político que significó su frustrada participación en las justas electorales del 2006, que a la postre llevaron al poder (por cuarta vez) a abúlico Alejandro Torres.

La abrupta salida de Meca es el punto final (¿o quizá la partida?) de una pugna feroz por el manejo político del partido de gobierno en Paita.

La ex autoridad, como se recuerda, gobernó sin pena ni gloria entre 1984 y 1986, dejando la posta a otro de los célebres incapaces que gobernaron la provincia en los últimos 34 años: Milton Ramírez Herrera.

Han pasado más de 20 años desde la última vez que Meca estuvo en el sillón edil y ahora vuelve con nuevo pelaje en busca de poder. De aquel paso por la municipalidad sólo quedan vagos y amargos recuerdos; y una que otra pista y vereda parchada “a la champa”.

Para desgracia de Meca, (y algarabía de sus adversarios políticos) en su currículo no hay obras de envergadura social que justifiquen un retorno auspicioso a la comuna paiteña.

Sus líos internos con personajes como Dorcy Niño y Zoila Fiesta catapultaron su salida, y -de paso- le dejan el camino libre a Billy Montufar, el eterno candidato del aprismo que tiene que cargar con los pasivos del partido de la estrella.

Algo sintomático resulta del análisis político que rebasa los linderos de la provincia; porque hablar del Apra es hablar de la gran historia de encierra este partido que en sus años aurorales sí fue un conglomerado popular que defendía al campesinado, estudiantado, madres solteras, pobres y desposeídos.

Por el contrario, hoy vemos al Apra, especialmente a Alan García y compañía, entregados en cuerpo y alma a los brazos de las transnacionales, regalando nuestras riquezas (cobre, oro, plata, petróleo, puertos, aeropuertos, etc) mientras humildes amas de casa lloran en los mercados por las incontrolables alzas de los alimentos.

Quizá Meca entendió que el Apra no tiene futuro político en Paita y abriga la esperanza de que la gente olvide su pasado y vote por él como independiente. La última vez que el pueblo le dio un cheque en blanco al Apra fue en 1986, cuando resultó electo Milton Ramírez Herrera, un personaje que vino a Paita, almacenó lo que tenía que almacenar y luego fugó para nunca más volver, en uno de los episodios más vergonzantes de la historia electoral. El Apra estafó a Paita con Milton Ramírez. Esa fue la más dura traición que le hizo el Apra a Paita, porque Milton Ramírez ni siquiera sabía que existía Paita y el Apra se la dio como trofeo. Y eso lo permitieron los apristas de Paita, entre ellos, Meca, que ahora renuncia pero no por convicciones políticas sino por simple estrategia electoral. Pero el pueblo no olvida, por ello no creo que tengamos que esperar hasta el 2010 para ver una nueva derrota electoral de Meca, uno más en la extensa lista de politicastros que gobernaron la provincia en los últimos 34 años y hoy sueñan con volver a mamar de las ubres del Estado. SEGUIREMOS INFORMANDO.

¡Gloria a Grau, quien

triunfante pasea por

los mares, el patrio pendón.    

 

Que, cual llama sagrada

flamea entre el humo

y el tronar del cañón!  

 

Es altar cada pecho peruano

donde se alza su imagen

bendita nuestras mentes

conservan escritas su

memoria, con limpio fulgor. 

 

Que el vibrar los belígeros

bronces en la lucha

feral se agiganta, de la

patria la enseña

levanta, y la cubre

de lauros y honor. 

Por: Heriberto Abad Coloma

         RETIROSE EL MAR Y SURGIÓ LA TIERRA,

EL SOL, LA LUNA Y LAS ESTRELLAS

TESTIGOS FUERON

DE AQUELLA DIVINA CREACIÓN.

 

EL DESIERTO EN LAS ALTURAS,

CONVIRTIÓSE EN DEPRESIÓN MARINA

Y LOS CERROS EMERGENTES DE LAS AGUAS,

FORMARON UN NUEVO ABRIGO TERRENAL.

 

UN CERRO AZUL, IMPONENTE Y TEMIDO

UN ZANJÓN CUAL HERIDA VIVIENTE

SÍMBOLOS DEL ENTORNO NATURAL

DONDE DIOS PUSO A LOS HOMBRES

PARA QUE FUERAN LOS HÉROES DEL MAR.

 

PORQUE ESE CONJUNTO QUE LOS VIO NACER

¡ERA PAITA! ¡QUE DUDA CABE!

¡LA TIERRA MADRE DE TODA LA REGIÓN!

 

OCTUBRE DEL 2008

MANUELA SAENZ. Ilustre dama ecuatoriana que nació en Quito, el 27 de diciembre de 1797 y murió en Paita, Perú el 23 de noviembre de 1856. Fue una destacada patriota Ecuatoriana, además de ser la compañera del Libertador Simón Bolívar. Es conocida también como “Manuelita Sáenz” y “la Libertadora del Libertador”.

Manuela Sáenz es considerada, con sus debidos matices, como una de las primeras feministas de América Latina y una importante líder revolucionaria de la Independencia de América del Sur. El historiador venezolano Denzil Romero la ha calificado como “tal vez la más importante mujer de la historia de Latinoamérica”, señalando que “ha tenido más influencia política que Eva Perón”.

Hija del noble español Simón Sáenz Vergara y de la criolla María Joaquina de Aispuru, nació en la ciudad de Quito, Ecuador, el 27 de diciembre de 1797, aunque algunas fuentes citan el año de 1795, debido a su condición de hija ilegítima no existe partida de nacimiento, por eso la duda de la fecha exacta de su nacimiento. Por causa del nacimiento de “Manuelita”, su madre fue enviada a la Hacienda Cataguango, propiedad de los Aispuru.

A las negras Natán y Jonatás las conoció en los primeros años de su vida, cuando salía del internado para pasar unos días en Cataguango, por lo que les unió una amistad que se inició en la niñez y fueron sus inseparables amigas y compañeras. Su madre murió cuando apenas tenía 2 años (hay otros datos que afirman que murió el día que nació Manuela).

LA VIDA EN LOS CONVENTOS.- Manuelita fue educada en el convento de las Conceptas, donde pasó sus primeros años bajo la tutela de la superiora, Sor Buenaventura. Sus talentos y dones especiales hicieron que su padre le llevara de visita a la casa que compartía con su esposa, Doña Juana del Campo y Larraondo, quien siempre trató a la niña como la “ilegítima”, allí nació un profundo lazo de amor con su hermano de padre, José María Sáenz. Luego de haber completado su formación con las Conceptas, pasó al convento de Santa Catalina, para concluir con la formación que en ese tiempo se impartía a las señoritas de Quito. En el internado estaban jóvenes de las más importantes familias de la ciudad. En ese lugar aprendió a bordar y a elaborar dulces que son los que le mantendrían en sus años de exilio en Paita, además de aprender a comunicarse y expresarse en español, inglés y francés. Forzada a abandonar el convento a los 17 años, fue brevemente seducida por Fausto D’Elhuyar, sobrino e hijo de Juan José y Fausto Elhúyar (los descubridores del tungsteno). Ningún D’Elhuyart llegó a Quito, el hijo de Juan José D’Elhuyart sirve en Nueva Granada y Venezuela como militar de las tropas de Bolívar y muere en 1815.

LA BODA PACTADA.- En diciembre de 1816, en Quito, su padre pacta su boda para julio de 1817 con el acaudalado médico inglés James Thorne, veintiséis años mayor que ella. Dos son los argumentos de Simón Sáenz: 1. Por fin tendrá su propio hogar; y, 2. El arreglo

de los matrimonios corresponde a los padres. La boda se celebró en Lima, entonces capital del Virreinato del Perú, ciudad que no conocía las condiciones “ilegítimas” de su nacimiento. Manuelita fue aceptada en el ambiente aristocrático de la capital y pronto se convirtió en el centro de las tertulias limeñas, donde el descontento con las autoridades españolas era evidente, en donde las mujeres eran quienes entraban en los círculos virreinales para conseguir empleos a sus padres, esposo e hijos, por lo que estaban informadas de los acontecimientos en el virreinato. Esta es una de las razones que explican el involucramiento de las mujeres en los movimientos revolucionarios y en los intentos de Bolívar por liberar la Nueva Granada, como los de San Martín por independizar el Perú. Actitud que le valió que el general José de San Martín le concediera el título de “Caballeresa del Sol” “Caballero de la Orden del Sol”, luego de haber tomado Lima con sus milicianos y proclamado su independencia, el 21 de Julio de 1821.

MANUELA LA EXILIADA.- En 1822 Manuela regresó a Ecuador, para poner en orden una parte de su herencia, Catahuango, viajó con su medio hermano, entonces oficial del Numancia (fuerza integrada al ejército libertador, comandado por Sucre), que había recibido la orden de trasladarse a Quito, su ciudad natal. En los eventos de entrada triunfal de Simón Bolívar a Quito, el 16 de junio de 1822, Manuela Sáenz de Thorne lo ve por primera vez, en un evento narrado por ella en su diario de Quito: “Cuando se acercaba al paso de nuestro balcón, tome la corona de rosas y ramitas de laureles y la arrojé para que cayera al frente del caballo de S.E.; pero con tal suerte que fue a parar con toda la fuerza de la caída, a la casaca, justo en el pecho de S.E. Me ruboricé de la verguenza, pues El Libertador alzó su mirada y me descubrió aún con los brazos estirados en tal acto; pero S.E. se sonrió y me hizo un saludo con el sombrero pavonado que traía a la mano…”; a partir de este suceso y de un encuentro posterior en el baile de bienvenida al Libertador, él le manifiesta como “Señora: si mis soldados tuvieran su puntería, ya habríamos ganado la guerra a España…”. Manuela y Simón Bolívar se convirtieron en compañeros de lucha durante ocho años, hasta la muerte de éste en 1830.

Al año siguiente al que se conocieron (1823), Manuelita acompañó a Bolívar hasta Perú, acompañando al Libertador durante buena parte de las campañas, durante las cuales también se radicó en la ciudad de Bogotá.

LA LIBERTADORA DEL LIBERTADOR.- En su estancia en esa ciudad, el 25 de septiembre de 1828, Bolívar fue objeto de una intentona de asesinato, frustrado gracias a la valiente intervención de Manuelita. Los enemigos del Libertador, habían conjurado para darle muerte aquella noche de septiembre. Al entrar al palacio de San Carlos (hoy día sede de la Cancillería de Colombia), frente al Teatro Colón, Manuela se da cuenta del atentado, y se interpone a los rebeldes, con el fin de que Bolívar tuviera tiempo de escapar por la ventana. En esta casa se colocó una placa con las siguientes palabras:

“DETÉNTE, ESPECTADOR, UN MOMENTO / Y MÍRA EL LUGAR POR DONDE SE SALVÓ / EL PADRE Y LIBERTADOR DE LA PATRIA / SIMÓN BOLÍVAR / EN LA NEFANDA NOCHE SEPTEMBRINA. 1828”

Por estas acciones, Bolívar mismo la llamó la “Libertadora del Libertador”.

Thorne en varias ocasiones pidió a Manuela que volviera a su lado. La respuesta de Manuela fue contundente: seguiría con Bolívar y daba por finalizado su matrimonio con el inglés.

Bolívar dejó la capital al exilio de la Gran Colombia en 1830, y falleció en la ciudad de Santa Marta producto de la tuberculosis y otras afecciones (posiblemente veneno), sumiendo a Manuela en la más aguda desesperación, en la que intentó suicidarse haciéndose morder por una serpiente.

MANUELITA LLEGA A PAITA.- A la muerte del Libertador, asume el poder el general Francisco de Paula Santander, quién expulsa a Manuela de Colombia. Ella parte hacia el exilio en la isla de Jamaica. Intenta regresar a su tierra en 1835, y cuando se encontraba en Guaranda, Ecuador, su pasaporte fue revocado por el presidente Vicente Rocafuerte, por lo que, sin tener a donde ir, sin tener la Patria por la que luchó, decidió instalarse en Paita en 1835. En nuestra ciudad fue visitada por varios ilustres personajes como el escritor estadounidense Herman Melville (autor de la novela Moby Dick), el patriota italiano Giuseppe Garibaldi (quién la acompañó en sus últimos momentos) o el escritor venezolano Simón Rodríguez. También estuvo el tracionalista Ricardo Palma.  

Durante los siguientes 25 años se dedicó a la venta de tabaco, además de traducir y escribir cartas a los Estados Unidos de parte de los balleneros que pasaban por la zona, de hacer bordados y dulces por encargo.

En 1847 su esposo murió asesinado, siendo incapaz de cobrar ni siquiera los 8.000 pesos de la dote entregada por su padre al momento de su matrimonio. A los 59 años de edad, “Manuelita” sucumbió durante una epidemia de difteria que azotó la región el 23 de noviembre de 1856. Su cuerpo fue sepultado en una fosa común del cementerio local y todas sus posesiones fueron incineradas, incluidas una suma importante de las cartas de amor de Bolívar y documentos de la Gran Colombia que aún mantenía bajo su custodia. Manuelita entregó a O’Leary gran parte de documentos para elaborar su Biografía sobre el Libertador. De quién Manuela dijo: “Vivo adoré a Bolívar, muerto lo veneró”

LA INMORTAL MUJER.- Manuela Sáenz es sin duda uno de los personajes más interesantes de las guerras de independencia de América del Sur. Su relación con Simón Bolívar no opaca sus propios méritos personales, como una de las grandes defensoras de la independencia de los países sudamericanos y como una de las más destacadas y avanzadas defensoras de los derechos de la mujer. En la ciudad de Quito existe un museo dedicado a su memoria, creado el año 1994.

Manuela Sáenz combatió en la Batalla de Pichincha a su regreso del Perú y recibió el grado de Teniente de Húsares del Ejército Libertador; posteriormente combatió en la Batalla de Ayacucho, bajo las órdenes del Mariscal Antonio José de Sucre, quien le sugirió a Bolívar su ascenso a Coronela, rango que le fue concedido. El 22 de mayo de 2007, en el marco de la conmemoración de la Batalla de Pichincha el Presidente de Ecuador Rafael Correa le concedió a Sáenz el grado de Generala de Honor de la República de Ecuador.

En la literatura y el cine Manuelita ha sido uno de los personajes más retratados de la Independencia. Así hay varios libros sobre ella, y su vida fue llevada al cine en el año 2000.

“La insepulta de Paita : elegía dedicada a la memoria de Manuela Sáenz, amante de Simón Bolívar”, del chileno Pablo Neruda, con grabados en madera de Luis Seoane. Editorial Losada, Buenos Aires, 1962.