Por: Marcelino Aparicio

 

A la luz de los últimos acontecimientos políticos, pareciera que Fabiola Morales se ha convertido en un personaje más del libro “Historia Universal de la Infamia”, del escritor argentino Jorge Luis Borges. Veamos porqué.

En el verano del 2001, la vida esta “madre de la patria” dio un vuelco de 180° cuando Rafael Rey se la presentó a Lourdes Flores Nano, quien le tomó un cariño especial sin saber que los años le deparaban ingratas sorpresas y felonías a raudales.

Con 11 mil votos accedió al parlamento y en su primera incursión fue vocera de Unidad Nacional y presidenta de las comisiones de Medio Ambiente y Etica.

En el 2004, en una entrevista concedida a “El Peruano” cantinfleó: “Quiero demostrar que cuando uno ingresa a  política puede seguir siendo humilde, con valores, principios y  no se debe servirse de la política”.

Para el 2005, un escándalo le estalló en la cara cuando el comerciante Luis Alberto Sernaqué denunció haber pagado 15 mil soles a Lisbeth Seminario, asistente de la congresista para asegurarse un cupo en la lista de aspirantes al congreso. Del chanchullo salió bien librada, aunque el caso sigue en la vía judicial.

Pese a todo en las elecciones del 2006 tuvo el respaldo de Lourdes Flores y fue reelecta con 13 mil votos, dejando en el camino a Miguel Cueva, que a boca de urna fue anunciado como parlamentario electo, pero después del escrutinio mil 800 votos procedentes de Ayabaca y Huancabamba voltearon el pastel y le dieron el triunfo a Morales.

En aquellos años, mientras la lideresa pepecista  peleaba voto a voto con Alan García por pasar a segunda vuelta, Fabiola Morales sacó la chaveta: “Lourdes Flores ya fue, el candidato presidencial del 2011 debe ser Luis Castañeda”.

Al iniciar su segundo periodo parlamentario saltó a las primeras páginas de los diarios cuando cobró S/. 16,300 por gastos de instalación, pese a que era congresista reelecta y vivía en Lima desde el 2001. “Cobré porque es un derecho”, aseveró sin que le temblara la voz. Al final, ante el vendaval de críticas, devolvió el dinero con el dolor de su bolsillo.

Por esa época, sus relaciones con Lourdes Flores ya se habían deteriorado, de modo que no sorprendió verla al lado de la aprista Mercedes Cabanillas, como vicepresidenta del Legislativo. En las justas municipales del 2006 lució un nuevo traje: escudera de Luis Castañeda y terminó de clavar las últimas estacas en el corazón de sus antiguos cófrades.

Para julio del 2008 se lanza como candidata a presidir el congreso, descolocando a más de uno. Pero la nieta-sobrina de Luciano Castillo Colona lo tenía todo planeado y al final se aupó como vicepresidenta en alianza con el aprismo.

Sin duda estamos ante un saltimbanqui de la política criolla que en los siete años que lleva en la vida pública solo ha demostrado lealtad con sus gordas billeteras.