Por: Marcelino Aparicio J. (*)

 

En una reciente entrevista que sostuve con la ministra de Transportes y Comunicaciones, Verónica Zavala disparé la siguiente pregunta: ¿Porqué tanto afán en concesionar el puerto de Paita, acaso el Estado no puede invertir 127 millones de dólares para modernizarlo? La funcionaria pública, vinculada al sector de extrema derecha del gabinete que preside el aprista Jorge del Castillo, respondió sin dejar de fruncir el ceño: “El Estado no tiene plata, por eso hemos convocado al sector privado para que invierta y modernice sus instalaciones. Paita es el segundo puerto del Perú, pero lamentablemente carece de grúas pórtico y otros adelantos tecnológicos”. La respuesta de Zavala no hace sino reafirmar la posición recalcitrante del segundo “alanismo” de renunciar a invertir en sectores estratégicos del país a favor de capitales extranjeros, sin tener en cuenta la seguridad nacional.

Paita es el punto de partida de la Red Vial Transoceánica Sudamericana que unirá a la región Piura con Manaos, Brasil. García debería ser acusado de “estafa política” puesto que en plena campaña del 2006 visitó Paita y despotricó de los funcionarios “toledistas” que por aquella época halaban el carro de la privatización de sectores estratégicos. Fue un compromiso electoral entre Alan García y el pueblo paiteño, lamentablemente no honrado por el hoy jefe de Estado. Hipnotizado por el poder, García tira al tacho de basura sus palabras y se niega a dialogar con los dirigentes portuarios.  

Nadie está en contra de la modernización del puerto, muy por el contrario: es urgente y necesaria, pero ello no debe llevarnos a entregar nuestras riquezas por el prurito de que el Estado “es un mal administrador”. Hay está, entre otros, el emblemático caso del Aeropuerto Internacional Jorge Chávez y sus nefastas consecuencias para los usuarios. Teniendo en cuenta que el Presupuesto General de la República del 2008 asciende a 55 mil millones de soles, es ilógico y hasta mezquino que el Estado se niegue a invertir 127 millones de dólares para modernizar Paita, un puerto que -hay que recordarlo- fue vital en los dos últimos conflictos armados externos que enfrentaron a peruanos y ecuatorianos. En nuestras retinas aún quedan las imágenes de las tropas del Ejército y Marina desembarcando en el Terminal Marítimo rumbo al frente de batalla en Falso Paquicha (1981) o El Cenepa (1995). ¿Qué pasará con el puerto en tiempos de agresión externa del suelo patrio? ¿Los privados permitirán su uso? ¿Y si cae en manos chilenas o de algún enemigo del Perú? ¿O los privatizadores son tan obtusos que creen que no tenemos enemigos externos? En las bases publicadas por Proinversión no se dice nada de esto. Se habla de “acciones doradas” pero no se precisa detalles. Por ello creemos que la concesión por 30 años del puerto de Paita no debe materializarse por ser lesiva a los intereses del Perú y apoyamos e impulsamos fervientemente la huelga provincial convocada por los portuarios. El gobierno ya está notificado.