abril 2008


 

Por: Marcelino Aparicio J. (*)

 

En una reciente entrevista que sostuve con la ministra de Transportes y Comunicaciones, Verónica Zavala disparé la siguiente pregunta: ¿Porqué tanto afán en concesionar el puerto de Paita, acaso el Estado no puede invertir 127 millones de dólares para modernizarlo? La funcionaria pública, vinculada al sector de extrema derecha del gabinete que preside el aprista Jorge del Castillo, respondió sin dejar de fruncir el ceño: “El Estado no tiene plata, por eso hemos convocado al sector privado para que invierta y modernice sus instalaciones. Paita es el segundo puerto del Perú, pero lamentablemente carece de grúas pórtico y otros adelantos tecnológicos”. La respuesta de Zavala no hace sino reafirmar la posición recalcitrante del segundo “alanismo” de renunciar a invertir en sectores estratégicos del país a favor de capitales extranjeros, sin tener en cuenta la seguridad nacional.

Paita es el punto de partida de la Red Vial Transoceánica Sudamericana que unirá a la región Piura con Manaos, Brasil. García debería ser acusado de “estafa política” puesto que en plena campaña del 2006 visitó Paita y despotricó de los funcionarios “toledistas” que por aquella época halaban el carro de la privatización de sectores estratégicos. Fue un compromiso electoral entre Alan García y el pueblo paiteño, lamentablemente no honrado por el hoy jefe de Estado. Hipnotizado por el poder, García tira al tacho de basura sus palabras y se niega a dialogar con los dirigentes portuarios.  

Nadie está en contra de la modernización del puerto, muy por el contrario: es urgente y necesaria, pero ello no debe llevarnos a entregar nuestras riquezas por el prurito de que el Estado “es un mal administrador”. Hay está, entre otros, el emblemático caso del Aeropuerto Internacional Jorge Chávez y sus nefastas consecuencias para los usuarios. Teniendo en cuenta que el Presupuesto General de la República del 2008 asciende a 55 mil millones de soles, es ilógico y hasta mezquino que el Estado se niegue a invertir 127 millones de dólares para modernizar Paita, un puerto que -hay que recordarlo- fue vital en los dos últimos conflictos armados externos que enfrentaron a peruanos y ecuatorianos. En nuestras retinas aún quedan las imágenes de las tropas del Ejército y Marina desembarcando en el Terminal Marítimo rumbo al frente de batalla en Falso Paquicha (1981) o El Cenepa (1995). ¿Qué pasará con el puerto en tiempos de agresión externa del suelo patrio? ¿Los privados permitirán su uso? ¿Y si cae en manos chilenas o de algún enemigo del Perú? ¿O los privatizadores son tan obtusos que creen que no tenemos enemigos externos? En las bases publicadas por Proinversión no se dice nada de esto. Se habla de “acciones doradas” pero no se precisa detalles. Por ello creemos que la concesión por 30 años del puerto de Paita no debe materializarse por ser lesiva a los intereses del Perú y apoyamos e impulsamos fervientemente la huelga provincial convocada por los portuarios. El gobierno ya está notificado. 

 

 

 

 

 

Por: Marcelino Aparicio.

 

Acaba de partir a la inmortalidad, el maestro, don José Estrada Morales. Se nos fue como en un sueño, luego de bregar toda la vida por una región digna y próspera para todos, sin exclusiones. Hombre íntegro, paradigma de decencia y forjador de incontables generaciones, Estrada Morales tuvo  vínculos estrechos y recónditos con Paita, puerto que lo acogió con las manos abiertas allá por 1942, cuando llegó a dictar cátedra en el histórico colegio San Francisco. Don Julio Ramírez Pasquel, leyenda viviente de Paita, dice que “como todo forastero que llega se sintió atraído por el cariño de la gente, la magnánima luna y el inspirador mar. Se hizo querer muy rápido. Nunca un piurano ha hecho tanto por nuestra tierra, hasta lo adoptamos como hijo pródigo”.

A la par que dictaba clases de historia, el “cholito” Estrada, como lo conocían cariñosamente, se dedicó a difundir la cultura y promover el deporte. Fue miembro de la Liga de Básquetbol y organizó un torneo relámpago cuya taquilla sirvió para comprar el mobiliario de lo que hoy es la biblioteca municipal. También promovió el ajedrez. En coordinación con la comuna dispuso que la liga dicte charlas culturales para la juventud. Fundó la revista “Argos”, en la que dio cuenta del devenir cultural y social. Los antiguos lo recuerdan retozando por el extenso jirón Junín rumbo al hotel Pacífico, donde vivió mucho tiempo. En la azotea del citado establecimiento, solía reunirse con la “gallada” a escuchar el mágico violín de “Pepe” Villazis, mientras recitaban versos de Vallejo y García Lorca, frente a la inmensidad azulina de la bahía. Fue tan íntima su relación que aquí conoció al amor de su vida: René Baharen, prominente dama que llegó procedente de Talara. Residió durante cinco largos años que lo marcaron para siempre.

Devoto inquebrantable de la Virgen de las Mercedes, Estrada Morales nunca dejaba de darse una “vueltecita” en setiembre por las calles del puerto. Una de sus últimas presentaciones pública la hizo en el 2003, cuando presentó su novela “A la hora del ocaso”, con el auspicio del Patronato Cultura de Paita. Escribió cientos de artículos sobre la historia porteña y escribió el libro: “Paita: en el tiempo y la emoción”, sentido texto de recuerdos y añoranzas. Cuando se reunía con la juventud solía decir: “Nadie puede hablar de la historia regional sin hablar de Paita, puerto sanmartiniano (José de San Martín) y bolivariano (Simón Bolívar-Manuelita Sáenz)”.

“Era un hombre que se quitaba el saco y la corbata que le exigía la sociedad piurana, para confundirse con sus amigos y tomar la raspadilla de Agurto o cortarse el pelo en el local del “Negro” Rogelio. Conversaba con los artesanos Mauricio (Terror) y admiraba las hermosas figuras de muelas de cachalote”, dijo Jimmy Abad Coloma, promotor cultural y discípulo del maestro. En uno de sus escritos destacó el sacrificio de los paiteños que murieron al lado del almirante Miguel Grau en el mítico monitor Huascar, durante la infausta guerra del Pacífico. Recordaba con emoción el sacrificio de Faustino Colán, Juan del Carmen Chunga Venegas y Modesto Ruidias Llamosa, marinos paiteños que ofrendaron su vida en la epopeya de Angamos y escribieron una de las páginas más gloriosas de la historia regional. Hoy, nadie se acuerda de estos héroes anónimos, sin embargo, Estrada Morales lo hacia en apasionados coloquios sentado en el malecón, mientras la brisa marina golpeaba su rostro curtido. Su  desaparición física deja un vacío inmenso imposible de llenar, sobre todo en tiempos en que el arribismo partidario, la majadería política, la incapacidad de los gobernantes y la mediocridad social son signos de nuestra época. Descansa en paz, amauta de la región. Te vamos a extrañar.

 

 

 

Estimado Marcelino:

 

Uno de los grandes problemas que pude apreciar en la época que estuve en Paita sin lugar a dudas es lo débil de las instituciones, completamente permeadas al arribismo, infiltradas completamente por saqueadores, personas sin la preparación académica y sobre todo sin la solvencia moral que le permita afrontar esos retos diarios que significan poner a mover la maquinaria necesaria para el desarrollo que toda sociedad  necesita.

Pude leer en alguno de tus comentarios el cuestionamiento a Alejandro Torres, quien ya había tenido varias administraciones, y como dice el dicho popular “gallina que come huevo aunque le quemen el pico”, es harto sabido el festín de terrenos que se hicieron en una de sus administraciones y los desaciertos administrativos, la lista es larga y onerosa y no solo se circunscribe a este señor, pero esto que te digo que es ampliamente conocido, lo sé yo a la distancia sin estar realmente de cerca, donde se pueden apreciar los problemas “in situ” y con ese elemento propio de la ubiquidad, de lejos es difícil apreciar en su real dimensión los problemas que agobian a Paita, no sus efectos que si son evidentes.

Será necesaria una revolución, un cambio de timonel, un giro de 180 grados en todo ámbito, educativo, cultural, social, de percepción pero sobre todo como te comentaba anteriormente de liderazgo, no se le puede pedir peras al olmo, Alejandro Torres dista mucho de tener algún tipo de liderazgo, es producto de la gente que se rodea y si estos son escoria, el resultado de su gestión será justamente eso, una sociedad moderna es a mi entender esa donde el simple ciudadano entiende y discierne con suficiente capacidad como para poder elegir sin titubeos y con claridad quienes serán los que dirigan los destinos de su entorno, de su comuna, de su localidad, de su microgobierno, lo que yo vi en el tiempo que estuve, fueron una serie de estratagemas y conspiraciones de grupos que no están en la capacidad de asumir ese rol, pero si muy dispuestos a actuar en busca de intereses completamente ajenos a los que realmente aspira Paita, bien lo señalabas en un comentario, la sociedad paiteña espera tras 40 años de desaciertos políticos locales un cambio, no veo en el corto plazo ni en el horizonte político local alguien con la capacidad inspiradora para lograr un cambio sustancial que se refleje de manera evidente en la sociedad paiteña. En este sentido el sistema político centralista es uno de los grandes responsables, tanto en el nivel regional como en el nacional, asi vemos a un Trelles Lara que actúa como un cacique mas que un verdadero cohesionador en aras de un desarrollo acorde de la región, un gobierno central que en raíz a intereses partidarios se hace de la vista gorda y en perfecto contubernio con sus representantes regionales en lugar de llamarlos a cuenta.

Sin rumbo no habrá sociedad que avance ni se desarrolle, ¿que esperanza puede ofrecérseles a los jóvenes paiteños? Sinceramente veo en muchos escritos y comentarios sueños alejados de la realidad, el desarrollo como es sabido no se alcanza en un abrir y cerrar de ojos, es una constante, son políticas de estado, regionales, locales aunadas con un solo objetivo el mejorar sustancialmente no solo las necesidades básicas de la población, sino aspirar aún mas, apuntar a una elevación completa de la calidad de vida y para recordarles a los politiquillos de turno, el desarrollo real no es varilla y cemento, es calidad de educación, entornos sociales superiores, cultura y no chabacanería, orden social, orden económico pero sobre todo debe aspirar a la satisfacción personal del ser humano.

Me pregunto si alguna vez los políticos de turno habrán leído alguna obra de poesía o ensayos, o se limitarán a leer los encabezados deportivos de los periódicos, ¿que formación humana tienen estos que  me haga creer que compartimos una visión?, un político sin un sueño, sin una aspiración a crecer junto a su pueblo es una carga para este y una piedra de tropiezo.

Me causa risa por no decir tristeza contarte que en el tiempo que estuve allá, van a ser casi 5 años atrás formé parte de una Asociación de Profesionales de Paita, lo irónico del caso es que yo pedí de manera clara que quería ayudar en lo que a mi alcance estuviera sin formar parte de la directiva, ya que sería contraproducente que una persona como yo que no era un profesional en el sentido estricto de la palabra, es decir un empírico estuviese formando parte de esa agrupación, pero al final pude percatarme con pena y decepción que muchos querían y como al final lo hicieron servirse de esta como un apalancamiento para sus intereses personales y “políticos”. Esto que provino de una iniciativa de jóvenes profesionales al final me pintó un sombrío panorama en los tiempos por venir. A la distancia es lo único que puedo comentarte, la madeja está tan enredada que el asunto no es encontrar la punta, sino desenredarla, allí está la tarea primaria de todos desenredar la maraña en la que está sumida Paita.

 

Un abrazo a la distancia

 

Calidro Morelo.