Por: Marcelino Aparicio J. 

Los campesinos paiteños de la margen izquierda del río Chira no solo sufren los embates de la naturaleza sino que, además, tienen que lidiar con poderosas empresas que, a la usanza del siglo XIX, pretenden conculcar sus derechos. Se trata de Maple Etanol, que desarrolla un programa de biocombustibles, y la petrolera Olympic Inc, que explota yacimientos petrolíferos en Pueblo Nuevo de Colán. Los que me siguen, desde hace más de tres años, en esta modesta tribuna saben perfectamente lo que pienso respecto a las inversiones. Ahí está nuestro punto de vista concreto y sereno sobre la explotación urgente de las ricas reservas cupriferas de la serranía regional. Pero no podemos permitir el abuso y la prepotencia contra cientos de humildes familias que solo tienen un pedazo de tierra para producir sus productos. En el caso de Maple Etanol, el gobierno regional que preside César Trelles, tiene gran responsabilidad en este entuerto, porque vendió tierras eriazas que eran ocupadas desde tiempos inmemoriales por campesinos de esa parte de la provincia de Paita. El caso llegó a los pasillo del congreso y será el representante del nacionalismo, Daniel Abugattas, quien presida una comisión investigadora.Los primeros en denunciar el hecho fueron los agricultores de del Asentamiento Humano Santa Rosa, quienes solicitaron la intervención de la municipalidad de La Huaca para evitar el inminente desalojo. Sus reclamos cayeron en saco roto, mientras el presidente Alan García hablaba maravillas de la producción de etanol. Luego la Asociación de ladrilleros Yahuar Huaca también puso el grito al cielo al ver que las tierras en las que trabajaron por más de 25 años eran tomados por Maple Etanol. Ellos interpusieron una demanda de amparo ante el Poder Judicial contra Luis Gullman Checa, gerente del PECHP. La Asociación de Agricultores Tupac Amaru de Villa Santa Ana, también expresó su rechazo a estas arbitrariedades, pero hasta el momento nadie dice nada. Lo que más enerva es que el Estado, que se supone protege los intereses de los peruanos, quiso venderle las tierras a los campesinos paiteños en 416 dólares la hectárea, pero inexplicablemente a Maple Etanol le vendió a 60 dólares la hectárea. ¡Qué horror!No sólo eso sino que se han vendido zonas en las que se encuentra un reservorio de agua, el cementerio, sectores arqueológicos y hasta terrenos destinados a la expansión urbana. Maple Etanol se lava las manos, como ese personaje de la Semana Santa, y sostiene que nadie le dijo que en las tierras vivían personas. Puedan que tenga razón, pero en este intrigulis, el GR queda muy mal parado.El caso de Olimpia Inc es casi similar. Es una criollada vestida de esmoquin. La Comunidad San Lucas de Colán denuncia que esa empresa no les paga 20 mil dólares por incremento de producción en 200 barriles/día. Los inversionistas sostienen que no se niegan a pagar sino que no saben a quién entregarle el dinero por que existe un pleito entra Miramar y San Lucas de Colan sobre la ubicación del lote XIII.Sería bueno, que ambas empresas se sienten a dialogar con los comuneros a fin de evitar conflictos sociales que nadie desea. Si no vean lo que pasa en el sur, donde por quítame está paja la gente hace revueltas. Si bien los campesinos son pacíficos (yo me atrevería a decir demasiado) no provoquen a león dormido, porque si despierta…