Por: Marcelino Aparicio J. (*) 

Una vez más, el presidente Alan García le hecha gasolina a la siempre volátil escena política nacional. Flaco favor le hace a los que creemos vehementemente que las riquezas mineras se deben  explotar en beneficio de las ocho provincias piuranas. No bastó con llamar “agitadores comunistas” a los que se oponen a la minería; sino que fue más allá y lanzó un furibundo ataque a la Iglesia, una de las pocas instituciones respetadas del país.  “¿Qué hace la Iglesia jugando a la política? Con ellos tenemos un concordato, y así como no me gusta que el gobierno venezolano o argentino intervenga en la política de nuestro país, tampoco es bueno que lo haga el Estado Vaticano. Si pretenden luchar por la revolución lo deben hacer en sus ciudades natales y no en el Perú”, dijo el jefe de Estado en iracundo tono.Quizá García nunca reconozca de que sus desafortunadas frases solo sirvieron de argumentos a los ambientalistas foráneos, que saltaron en un pie porque provocaron al jefe de Estado y éste piso el palito cándidamente. García es el mascarón de proa de los grandes empresarios mineros que se quieren llevar nuestras riquezas a cambio de migajas”, respondieron al unísono los fundamentalistas del medio ambiente. Lo único que García consiguió fue encender la pradera. Pero el carnaval de desaciertos y  metidas de patas no fue exclusividad del mandatario, sino que en este macabro juego entre “mineros” y “antimineros” también entró a tallar el premier Jorge Del Castillo.El ex alcalde de Lima (¿Hugo Chávez a la peruana?) lanzó duros epítetos a Cutivalú, una emisora muy popular que si bien está en la otra orilla de los que exigimos la urgente extracción de las riquezas mineras, siempre respeta y practica el libre juego democrático. Solidaridad con los colegas de Cutivalú y radio Orión de Pisco. Días antes de la consulta antiminera, en Palacio de Gobierno se desarrolló una reunión de emergencia para analizar el tormentoso clima social en la serranía ayabaco-huancabambina. Ante la incapacidad de los apristas piuranos para controlar la hoguera, a García no le quedó otra alternativa que confiar en Del Castillo; previo jalón de orejas a la dirigencia aprista que en los últimos años se  rascó la panza, mientras las ONG’s envenenaban a su libre albedrío al campesinado. “El elefante se les pasó entre las piernas a los compañeros piuranos”, se escuchó decir irónicamente tras la reunión palaciega. ¡Y vaya si tenían razón! Una vez más, la dirigencia de la estrella que dirige (sin pena, ni gloria) los destinos de Piura desde hace más de una década demuestra total carencia de muñeca política para encaminarnos hacia el desarrollo social y económico que tanto anhelamos. Horas antes de la consulta y después del “café cargado” de Del Castillo; Trelles Lara, Vitonera y sus áulicos intentaron reivindicarse montando un triste “show mediático” pero la gente, ¡que es tan cruel y despiadada!, ya los tiene registrado en la lista negra de los ineptos.