agosto 2007


 

Por: Marcelino Aparicio J. (*)

La hecatombe del pasado 15 de agosto confirmó lo que muchos peruanos intuíamos: a) Que tenemos un jefe de Estado que, pese a su larga experiencia política, no controla aún su irascible carácter y carece de voluntad para dominar su verbo insultante; b) El Estado sólo sirve para cobrar impuestos y dilapidarlos a diestro y siniestro; c) Pese a estar ubicados en una zona altamente sísmica y haber soportado en mayo del 70 la furia de la naturaleza, adolecemos de un plan para enfrentar catástrofes.Por ello resulta contraproducente y hasta preocupante las reacciones altisonantes de García, que provocaron rápida respuesta en sus adversarios políticos. “Es un malcriado. No debe portarse así porque hace quedar mal al Perú”, dijo Ollanta Humala al comentar el altercado del mandatario con los bomberos españoles. “El que tenga miedo que se vaya”, espetó muy suelto de huesos García, ante la sorpresa de los brigadistas ibéricos, que luego de la infeliz respuesta presidencial se marcharon del país.“No ha sido el mejor manejo para  una crisis que causó tanto dolor entre los peruanos”, apostilló Lourdes Flores Nano aunándose al coro de criticas certeras. Mientras   un tabloide capitalino subtituló: “Calma tu ira señor (presidente)”, César Hildebrandt, el siempre mordaz periodista limeño, fue más allá y escribió: “Parecía todo menos el presidente de la república del Perú. Qué vergüenza”.¿Qué le pasa al primer ciudadano del país, al hombre que personifica a la Nación?, se preguntan contrariados los analistas de opinión y no hallan respuesta. De hecho, muchos de ellos suponían que Palacio de Gobierno le sacaría el jugo a la emergencia sureña para levantar la alicaída popularidad del líder aprista, ya que la última encuesta de opinión le daba un 35 por ciento de aceptación y una creciente desaprobación popular que bordea el 65 por ciento.Muchos, incluso, especulan que García atraviesa por una severa crisis nerviosa que urge controlar a tiempo antes de que se convierta en un “problema de Estado”, lo cual sería perjudicial para la marcha de la económía.¿Pero qué se puede esperar de un dirigente político que agarró a patadas a uno de sus seguidores en plena calle?

Recuerden que García ocupa el sillón de Pizarro porque la mayoría de peruanos lo consideró el mal menor ente el  desbocado avance del nacionalismo en pasada  campaña presidencial. Pero pareciera que el destino nos está pasando la factura, una factura muy onerosa que incluye costos y castas. Ojalá que García vuelva a sus cabales y las reacciones de los últimos días no sean un anticipo de los  desatinos de su primer gobierno; cuando despotricó del FMI, los empresarios, y nos dejó una inflación de ocho mil por ciento y el país convertido en un polvorín.  

(*) mapari22@hotmail.com

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Por: MARCELINO APARICIO

El distinguido intelectual piurano y presidente de la Academia Peruana de la Lengua, Marcos Martos Carrera acaba de anunciar que nuestros tradicionales vocablos “churre” y “chifle” serán propuestos para formar parte de la próxima edición del Diccionario de la Real Academia Española (DRAE). Justo homenaje y reconocimiento a dos palabras que sintetizan el sentir y el deseo de superación de los hombres y mujeres de la región. Ambas, fueron universalizadas por Mario Vargas Llosa en su célebre novela “La casa verde”, en cuentos, relatos y obras teatrales como “La Chunga”.En “Los jefes”, texto ambientado en Piura de los años 50 y más concretamente en el legendario colegio San Miguel, MVLl escribe: “El ejemplo cundió. Alguien dio un grito: ‘Yo también’. ‘Ustedes tienen razón’. Comenzaron a discutir entre ellos. Nosotros alentábamos a los más excitados, halagándolos: ‘Bien, churre. No eres ningún marica’.Gracias al notable novelista, que residió en estas cálidas tierras norteñas hasta en dos oportunidades, (1946 y 1953), la cultura regional llegó a los rincones más remotos del mundo. Esta es una deuda que nunca quizá podamos pagar a MVLl, quien ha reconocido en más de una oportunidad que morar en Piura fue una de las más gratificantes experiencias de su vida.  Incluso concluyó la secundaria en el colegio San Miguel, luego de su perturbador paso por el colegio militar Leoncio Prado y un poco antes de que conociera a su voluptuosa tía Julia Urquidi, con la que mantuvo un tórrido romance que pasó a la posteridad en “La tía Julia y el escribidor”.Su fina y vigorosa prosa rezuma piuranidad a cántaros. Allí -aparte de “churre” y “chifles”- aparecen por doquier nuestro distintivo “¡Guá!”, lo mismo que Paita, Colán, Yacila, Sullana, Talara, Canchaque, Morropón, Huancabamba, Ayabaca, Sechura, la plaza Merino, la Mangachería, la Gallinacera, etc. En suma: un verdadero arsenal de “piuranismos” que nuestra juventud debería estudiar y preservar para la posteridad. (“Un pueblo que pierde su identidad cultural no merece vivir sobre la faz de la tierra”, decía un juglar). Una iniciativa concreta sería que el Consejo Regional disponga que la Dirección Regional de Educación dicte un curso especial donde se estudie el paso de Vargas Llosa por Piura y su aporte a nuestro legado histórico. ¿Será mucho pedir?

“Churre” y “chifle” se convierten así en una muestra palpable del aporte cultural de la región Piura a la peruanidad; lo que constituye un verdadero orgullo para los que sentimos fluir por nuestras venas el nostálgico sentimiento regional.La propuesta para el DRAE podría ser la siguiente: “CHURRE”.- m. vocablo usado familiarmente en el extremo norte del Perú para referirse a los niños. “CHIFLE”.- m. Alimento preparado de plátano cocido en rodajas. Incluso podríamos ir más allá y proponer palabras como “churreada”, muy usada en el Bajo Piura para designar a un grupo de párvulos que llega a una casa o vagabundea por las calles. Esta debería ser tomada en cuenta por los académicos como un derivado de “churre”. Hasta deberíamos darle un toque de mercadotecnia a nuestra siempre exquisita culinaria con vocablos como “seco de chavelo” o “mala rabia”.Sin duda, la noticia que nos trae Marco Martos, un poeta que ha forjado su carrera intelectual lejos de Piura pero sin perder contacto con la tierra que lo vio nacer, es halagüeña y esperamos que corone con éxito el aporte de los piuranos al fortalecimiento del Perú como Nación.