Por: Raúl Wiener  

LIMA.- Este miércoles marcó el divorcio del presidente con la Lima que le dio el triunfo en las segunda vuelta del 2006. En un lado estuvo la gigantesca movilización de organizaciones y ciudadanos de a pie que recorrió el centro de la ciudad para desembocar en la Plaza San Martín, de una magnitud que no se veía en 30 años y con clara simpatía de la población no participante.  En otro, estuvo el informe que la Universidad de Lima –insospechable de afanes de desestabilización- presentó como resultado de su investigación de campo los días 7 y 8 de julio, en la que se observa un derrumbe perpendicular de García de más de 11 puntos respecto al mes anterior, que además implica un retroceso de 20 puntos con relación a la aprobación limeña del presidente en el mes abril.  Cuando hace poco más de un mes Saavedra de CPI (Compañía Peruana de Investigación de Mercados) descubrió que en la cuenta nacional García casi empataba en aprobación y rechazo con 45%, para cada una de las opciones, anotó que este era el piso del presidente en el cual se mantendría por un buen tiempo. En ese momento la aprobación en Lima era todavía de 50% contra poco más de 40% de rechazo. Ahora la Universidad de Lima nos dice que García está en 41% de aprobación en Lima y 49% de rechazo. Esto debe significar alrededor de 30% que aprueban y 60% que desaprueban a nivel nacional. O sea, no hay piso, sino un profundo hueco.  Todo un desastre para alguien que se guía por los golpes de popularidad. La cantidad de declaraciones torpes y provocadoras, que García ha acumulado las últimas semanas: comechados, nadie se muere de huelga de hambre, enemigos del cambio, etc., indican que efectivamente se está moviendo en el vacío. La Universidad de Lima ofrece otro dato clave: en el sector A de la ciudad, la aprobación asciende a 74.5%; en el B, a 61.5%; en el C, a 50.9; mientras que en D, llega apenas a 29% y en el E, a 24.2%. A más pobres, menos alanistas, se podría decir. La desaprobación en D y E, es de 62.1% y 64.8%, respectivamente.  La encuesta nos está diciendo que mientras el gobierno se repliega a Palacio, y pone rejas y policías entre gobernantes y pueblo; socialmente el régimen de García se convierte cada vez más en una representación de los distritos ricos y de la clase media de la Gran Lima, que a pesar de ser considerado el sector más ilustrado de la población, es también el más asustadizo (al que le mueven Chávez, Humala, sindicatos, provincias para atarantarlo) y el más dispuesto a tragarse los sapos y culebras de su presidente, que en otros niveles socioeconómicos provocan franco rechazo. Otro asunto interesante es que hay mayor rechazo entre las mujeres (51.6%) que entre los hombres (48.1%), y la franja de edad que está más enemistada con García se ubica entre los 28 y 47 años.  La marcha a la Plaza San Martín es muy gráfica de lo que dice la encuesta. No sólo confirma que Lima se peleó con García, sino que donde más está perdiendo es entre las mujeres (profesoras, enfermeras, organizaciones alimentarias, etc.) y entre las personas que son el núcleo principal de la clase trabajadora. Es fácil entender entonces el giro represivo que se está manifestando en estas horas. Les pasa a todos los que no quieren ver la realidad o que pretenden agarrarse a palos con ella 

PD: Me sumo a la protesta y exigencia de libertad inmediata de Javier Diez Canseco y los dirigentes magisteriales detenidos por el gobierno.