NdR.- Recuerden: “Yo voy a revisar el TLC párrafo por párrafo y no lo vamos a firmar”, dijo Alan García en la pasada campaña electoral, en busca de los votos de los campesinos que con justa razón observan preocupados cómo nuestro país va a ser sometido por Estados Unidos vía este acuerdo comercial entreguista que terminará matando el agro nacional y a miles de peruanos que no podrán comprar medicinas carísimas fabricadas en los laboratorios de EE.UU. Como siempre, a los políticos no les interesa el sufrimiento del pueblo, gozan engañando a sus electores y metiendoles la yucazazazaza. Alan García, al igual que A. Fujimori y A. Toledo, mantiene el modelo económico neoliberal porque le conviene y porque le permite someter a la gente, porque cuando mas pobres existan, ellos, los políticos, podrán existir. (MAJ)

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José Coronado / CCP  Este miércoles 27 de junio, hasta los periódicos llamados serios dedicaron sus primeras planas para destacar el triunfo de la selección frente a Uruguay, en el inicio de la Copa América. Fue el pretexto perfecto para ignorar, imitando una vez más al avestruz, que el día anterior, Lima, vivió una de las jornadas más intensas de protestas sociales que se prolongaron durante todo el día, y culminaron en la noche con un intento de vigilia frente al Congreso de la República.  Desde tempranas horas, del martes 26, miles de maestros del Sindicato Único de Trabajadores de la Educación, SUTEP, salieron a las calles a rechazar la ley de la carrera pública magisterial, que fiel a su estilo, la mayoría aprista del Congreso de la República, quiere aprobar sin tomar en cuenta la opinión del gremio de los maestros. Las marchas fueron el complemento del paro de 24 horas que fue acatado por el SUTEP, aunque, como siempre para el ministerio de Educación, “el paro fue un fracaso”.  La movilización de los profesores, que pudo ser más contundente, si no se diera la absurda existencia de dos facciones que parecen irreconciliables, recorrió las principales calles del centro de Lima; y aunque quisieron llegar hasta la sede del Congreso, ello no fue posible, pues cientos de policías ya empezaban a cercar las calles aledañas al palacio legislativo.  Pero los maestros del SUTEP no fueron los únicos que salieron a calentar con sus marchas y sus reclamos el húmedo frío limeño. Miles de docentes de las principales universidades estatales de Lima, quienes se encuentran en huelga indefinida, coparon las calles para exigir que se atienda sus demandas de homologación de sueldos.  Organizados en la Federación Nacional de Docentes Universitarios del Perú, FENDUP, los maestros y maestras han dejado desde casi un mes las cátedras para emprender una huelga indefinida, que parece no conmover al régimen aprista, que aduce no tener dinero para atender la homologación de sueldos, mientras se niega a aplicar impuestos a las sobreganancias de las empresas mineras.  La multitudinaria marcha de la FENDUP fue apoya por cientos de estudiantes de las universidades nacionales de San Marcos, la de Ingeniería, Federico Villareal, la Agraria, la de Educación, la del Callao, entre otras.  Y medio de estas marchas también destacó la que convocó el Foro Salud, para entregar al Jurado Nacional de Elecciones y al Congreso de la República, el primer lote de 60 mil firmas para exigir que se debata y se apruebe un proyecto de ley de Aseguramiento Universal en Salud; una necesidad impostergable en un país en el que la seguridad social se ha reducido a su mínima expresión.  Vigilia contra el TLC  Las jornadas de protestas continuaron luego en horas de la noche, con la convocatoria a una vigilia para protestar frente a la decisión de la mayoría aprista del Congreso de aprobar las llamadas Adendas del TLC que han negociado en secreto la ministra de Comercio Exterior, Mercedes Aráoz y las autoridades gringas. Dichas adendas, a pesar de que se trata de un tema muy controvertido y que merece un amplio debate, han sido exoneradas del trámite de comisiones,  y se han pasado directamente al pleno del Congreso para su aprobación.  Al cierre de esta nota, voceros del gobierno se regodeaban pues aseguraban  que ya contaban con los votos necesarios para aprobar “sí o sí” dichos documentos, con lo que quedaría el camino libre para que el TLC, se apruebe definitivamente en el Congreso norteamericano. Al igual que sucedió hace exactamente un año, cuando pasada la medianoche del 27 de junio, un congreso de salida, deslegitimado y rechazado por la población, aprobó al caballazo la primera versión del TLC, hoy, la mayoría aprista, una vez más en contubernio con la derechista Unidad Nacional y la bancada fujimorista, se aprestan a escribir una nueva y vergonzante historia de sumisión frente al poder del imperio norteamericano y de los intereses de sus transnacionales.  Las protestas nocturnas, pusieron de manifiesto también la nueva técnica policial para impedir que estas puedan llegar hasta el mismo Congreso: el uso de grandes rejas que se colocaron en todas las arterias que desembocaban a la Plaza Bolívar, donde se ubica el Congreso. Cientos de policías, apoyados por los renovados “Pinochos” -carros rompemanifestaciones- sitiaron prácticamente el centro de la ciudad.  Los cientos de personas que protestaban, encabezados por el líder de la oposición Ollanta Humala, improvisaron un mitin, en el que exigieron que haya un debate en serio sobre todo el texto del TLC, que sin duda ha sido modificado por las famosas adendas. En la manifestación, se lanzaron duros lemas contra Alan García, y se llamaba a un paro nacional para el 11 de julio, fecha en que las organizaciones agrarias y campesinas, encabezados por la Confederación Campesina del Perú, CCP, han convocado también a un paro nacional agrario, campesino e indígena, contra el TLC.  En medio de toda esta situación, en el país, diversas regiones realizan paros de protestas como en Ucayali en la selva peruana, y Puno en la sierra; el premier Jorge del Castillo, hace una serie de ofrecimientos para evitar otros paros regionales en Arequipa y Cusco; y los trabajadores mineros de Casapalca, en la sierra central, bloquean la carretera central, la principal vía que une Lima con esta parte del país, exigiendo aumentos salariales y mejores condiciones laborales.  

Mientras tanto, Alan García quien pretende mostrarse inmune a las protestas,  busca parar la caída en las encuestas llevando alimentos a los afectados por la ola de frío que azota los andes peruanos. El Presidente por ahora se siente cómodo ignorando las protestas, con la complicidad de los grandes medios que aprovechan al máximo el esplendor de un resultado futbolístico. El fútbol, como el circo, una vez más al servicio de la política … entreguista del gobierno aprista.