Por: Marcelino Aparicio 

La periodista Cecilia Valenzuela, del programa “La ventana indiscreta”, ha puesta el dedo en la llaga. “Nosotros votamos por Alan García porque representaba la opción democrática, contra el autoritarismo del otro candidato (Ollanta Humana)”, dijo la mujer de prensa al comentar el brutal ataque perpetrado contra dos miembros de su equipo periodístico por parte de hordas apristas guarecidas en un local partidario, ubicado en Pueblo Libre. Incluso uno de los comunicadores sociales fue secuestrado durante 30 minutos y el otro recibió feroz paliza.Parece que la señora Valenzuela se olvida de la entraña delictiva que durante toda la historia acompaña a un sector del APRA. Incluso desde los tiempos de Víctor Raúl Haya de la Torre ya existían cuerpos de choque cuya misión era demoler al enemigo. Incluso no olvidemos el magnicidio perpetrado por el partido de la estrella contra el presidente Luis Miguel Sánchez Cerro, en 1933, cuando salía del Hipódromo de Santa Beatriz. Un seguidor de Haya de la Torre lo mato de tres balazos. El año anterior, en 1932, Sánchez Cerro y su omnímodo ministro de Gobierno, Luis A. Flores habían asesinado a miles de aprista en Trujillo, hecho que fue muy bien documentado por Guillermo Thorndike, en la novela histórica “El año de la Barbarie”. Retrocediendo un poco en la historia llegamos al infausto lustro 1985-1990, época en la que Agustín Mantilla creó el tristemente célebre Grupo Colina, escuadrón de la muerte que asesinó a sangre fría a un abogado vinculado al aparato legal de Sendero Luminoso y otras raterías impresentables. La señora Valenzuela se pregunta: ¿acaso estamos volviendo a la época en la que Mantilla utilizaba a sus matones para amedrentar a sus adversarios? Nosotros le respondemos: No sea ingenua, Valenzuela; Mantilla hace rato que está en el entorno íntimo del poder a través del clan Arana, claro con la anuencia plena de Alan García. Que el jefe de Estado se haga el “gil”, es otra cosa; pero él lo sabe perfectamente. Si no de quién creen que eran los dos millones de dólares que le encontraron a Mantilla en las cuentas del exterior. Mantilla ha guardado silencio sobre este tema, pero en cualquier momento puede hablar. Lo que pasa es que el ex ministro del Interior aprista, ya no quiere tener presencia en el gobierno a través de testaferros sino que ahora quiere volver a probar el dulce sabor del poder. Para Mantilla, el poder es como la rica miel. Pero primero tendrá que pasar por los cadáveres de miles de peruanos que nos oponemos al manejo gansteril del segundo gobierno de Alan García. 

SE VA ARANA… POR AHORA

Al momento de escribir esta nota, los despachos de Palacio de Gobierno informan que el ministro de Vivienda, Hernán Garrido Lecca acaba de confirmar la renuncia de Carlos Arana al programa Agua para todos. Bien por García que,  una vez más, escucha la voz de la calle. Pero, Mantilla no se va a quedar sentado esperando que pasen los años y llegue el 2011. ¡No! Mantilla moverá sus fichas en cualquier momento. Para entonces, tenemos que estar atentos a sus jugadas. Está es la segunda vez que Carlos Arana sale por la puerta falsa del gobierno. Anteriormente lo botaron del viceministerio de Vivienda, por sus “antichuchos” de sus empresas en Consucode. Preparense que en cualquier momento regresa. Son la muerte estos apristas. Qué diría don Víctor Raúl Haya de la Torre, un hombre que cobró un sol mensualmente por ser congresista.