Por: Raul Fernandez Menacho  

Para nadie es un misterio que el boom de la pesca de las décadas de 1960 y 1970 terminó casi en tragedia en los años 80 por diferentes razones: el sobredimensiomamiemto de la flota pesquera que conllevó a la sobrepesca de la anchoveta, un recurso que por entonces se creyó inagotable y que además se vio duramente afectado por el Fenómeno del Niño de esa época. Desde entonces las chimeneas de las fábricas harineras dejaron de echar humo como en sus buenos tiempos en toda la costa del Perú.Estos hechos llevaron a que se creó la cuota general de pesca para el total de la flota que quedó en nuestro mar tras la venta del excedente a nuestros vecinos del norte y del sur. Ahora se proponen las cuotas individuales, una cuota particular para cada armador, deducida de la cuota global.

Esta propuesta ha generado diferentes reacciones entre los pescadores, armadores, comercializadores y productores de harina de pescado que ven amenazados sus respectivos intereses, a pesar de que su intención es buscar el ordenamiento de la pesca de la anchoveta y lograr que todos protagonistas de la industria anchovetera logren una eficiencia en la pesca.El debate tiene ya muchos años sobre el tapete y cada año, por diferentes razones, aparece volcánicamente generando enfrentamientos entre los funcionarios estatales de turno y alguno, o todos, los actores  del sector pesquero. Afortunadamente existen espacios para estas discusiones como la mesa redonda organizada por el Capítulo de Ingeniería Pesquera del Colegio de Ingenieros del Perú – Consejo Departamental de Lima, el pasado 25 de enero, sobre el “Esfuerzo pesquero y cuotas individuales de pesca”. Para la discusión, el presidente del Capítulo de Ingeniería Pesquera, ingeniero Carlos Castellanos Fritschi, invitó a Richard Inurritegui, representante de la Sociedad Nacional de Pesquería; Jorge Chumpitaz, de la Federación de Pescadores del Perú; Miguel Flores, de la Federación de Capitanes y Patrones de Pesca; Alberto Luque Navarro, presidente de la Asociación de Armadores Pesqueros, y a un representante del Ministrio de la Producción, quien se excusó por no poder asistir. 

IDEAS Y POLÍTICAS

Si bien cada uno de los participantes al evento reconoció ser  corresponsables en parte de la situación que vive el sector pesquero, coincidieron en que las autoridades actuales deben tener mucho más cuidado en las normas para lograr el “reordenamiento del sector pesquero” como lo plantea el gobierno. Durante la exposición hubo coincidencias y discrepancias ardorosamente defendidas desde sus respectivas posiciones.

Por ejemplo, Miguel Flores de la Federación de Capitanes y Patrones de Pesca, por ejemplo, propuso la insulación –la colocación  de cámaras de frío en las bodegas de los barcos- de las bodegas de las embarcaciones (propuesta anteriormente por Luis Giampietri) lo cual implica una reducción del 30% en la capacidad de bodega de la flota anchovetera y una inversión que redundará en el mejor tratamiento de la pesca y al final la obtención de harinas de mejor calidad que se venderán a mejor precio.Por su parte, Richard Inurritegui de la Sociedad Nacional de Pesquería, enfiló baterías sobre el tema laboral. Él recordó que la SNP ha planteado la rotación voluntaria de las tripulaciones y la creación de un fondo voluntario para que las medidas propuestas para el reordenamiento pesquero no afecten a los pescadores.

Pero además advirtió la existencia de intereses velados en algunos grupos ecologistas que defenderían los intereses de países competidores en la producción de harina de pescado.Jorge Chumpitaz, de la Federación de Pescadores del Perú, cerro filas respecto a la  “no a la implementación de las cuotas individuales de pesca”, pues los pescadores  consideran que generará desocupación en su gremio. Pero, al plantear el tema  de la Ley 26920 tuvo un origen ilegal, pues fue diseñada para formalizar a 88 embarcaciones, pero a la fecha existen más de 600 embarcaciones de este tipo (Vikingas), las que han supuestamente obtuvieron derechos de manera fraudulenta y que deberían salir del sistema de manera definitiva, orientándose al consumo humano directo por cuanto la inversión realizada en su construcción ha sido largamente recuperada.

Quedo evidenciado también la coincidencia entre todos los miembros de la mesa, de que fue precisamente durante la gestión de Javier Reategui Rossello que el incremento llegó a 1600 embarcaciones, motivo por el cual hoy tenemos un exceso de flota.La reunión se tornó tensa cuando Miguel Flores de la Federación de Capitanes y Patrones, acusó a la SNP de haber contribuido con la sobre explotación del recurso al recibir la pesca proveniente de embarcaciones con derechos obtenidos de manera fraudulenta o de informales, por lo que ha solicitado a la Comisión de Producción y PYMES del Congreso de la República la realización de una auditoría sobre los incrementos de flota y el crecimiento indebido de la capacidad de bodega de las embarcaciones desde 1990, aunque sin mencionar la cantidad.

Asimismo, Alberto Luque Navarro de la Asociación de Armadores Pesqueros, hizo patente que su gremio ha alcanzado algunas propuestas a las autoridades. En términos generales se opone a las cuotas individuales por que cree que originarían un oligopolio y mayor desocupación. Sin embargo, incidió en que debe existir un mayor control en la capacidad de bodega de las embarcaciones, y fue tajamte al oponerse al incremento de más embarcaciones, salvo por los motivos que contempla la Ley General de Pesca. Agregó además que la capacidad de bodega de las embarcaciones debe ser verificada cada tres años y que se publique la lista completa para que las plantas de procesamiento sólo reciban la pesca de la flota formal con el fin de sancionar a las fábricas que no cumplan con lo establecido.

Finalmente y para aplacar las contradicciones entre los representantes de los gremios presentes, el Ing. Carlos Castellanos Fritshi, fue enfático en recordar que la responsabilidad de la solución de todos estos problemas existentes en el sector, no es solo de PRODUCE o de los organismos del gobierno que han manejado la pesquería durante todos estos años, sino también de todos los involucrados en el sector. “Resulta muy importante no ser cómplice de las diferentes irregularidades que se cometen en el sector, ante las que muchos actúan de manera indiferente”, acotó.