Por: Marcelino Aparicio

Les adelanto estos fragmentos de tres libros de los escritores Mario Vargas Llosa y Gabriel García Márquez en los que se refieren o toman como punto de partida para sus narraciones a PAITA. Estos breves textos formarán parte de un artículo que actualmente preparo sobre PAITA y su influencia en la literatura universal, a propósito del 146º aniversario de la provincia. Lo comparto con ustedes y espero que sientan la misma emoción que me embargó leer el nombre de PAITA en libros tan importantes como “El general en su laberinto” de García Márquez o “La casa verde” y “El pez en el agua” de Vargas Llosa. 

“El general en su laberinto” (Gabriel García Márquez)/(…) “Manuela se sometió a su suerte con una dignidad enconada, primero en Jamaica, y luego de una errancia triste que había de terminar en Paita, un sórdido (1) puerto del Pacífico a donde iban a reposar los barcos balleneros de todos los océanos” / “Tres visitas memorables la consolaron en su abandono: la del maestro Simón Rodríguez, con quien compartió las cenizas de la gloria; la de Giuseppe Garibaldi, el patriota italiano que regresaba de luchar contra la dictadura de Rosas en Argentina, y la del novelista Herman Melville, que andaba por las aguas del mundo documentándose para Moby Dick”. (…)

“La casa verde” (Mario Vargas Llosa)

(…) Lastima que no estemos en Paita, primo –dijo el Mono-. Me metería al agua con ropa y todo. Qué rico sería. (…) (…) -En Yacila hay olas, es mar de veras –dijo Lituma-. El Paita es un laguito, el Marañón es más bravo que ese mar. El domingo iremos a Yacila, primo. (…)

(…) / Entre el estadio y el descampado, a medio kilómetro de la carretera que sale de Piura y se bifurca luego en dos rectas superficies que cruzan el desierto, una hacia Paita, la otra hacia Sullana (…)

(…) / Había bares, hoteles y rostros forasteros, una nueva carretera a Chiclayo y un ferrocarril de rieles lustrosos unía Piura y Paita pasando por Sullana. (…) 

(…) / O si vieras la luz que hay, lo azul que está el cielo, tanto como el mar de Paita. (…) 

(…….)

“El pez en el agua” (Mario Vargas Llosa)

(…) Hacíamos paseos a la bella playita de Yacila, o a Paita, donde bañarse en el mar entrañaba siempre el riesgo de ser picado por las rayas (recuerdo un almuerzo, en casa de los Artadi, en que a mi abuelo y al tío Lucho, que se bañaron con la marea baja, los picó una raya y cómo los curaba, allí mismo en la playa, una negra gorda, calentándoles los pies con su brasero y exprimiéndoles limones en la herida), o a Colán, entonces un puñado de casitas de madera levantadas sobre pilotes en la inmensidad de esa bellísima playa de arena llena de gavilanes y gaviotas. (…) 

(…) / Tenía alquilado el fundo San José, a orillas del Chira, en el que sembraba algodón. El fundo estaba entre Paita y Sullana, a unas dos horas de Piura. (…) 

(…) / Fuimos a Sullana, a Paita, a Talara, a Sechura, y también a las provincias serranas de Piura, como Ayabaca y Huancabamba. (…) 

(…) / Un departamento que conocía bien, ante, era el de Piura. Ahora, no podía creer lo que veía . Esos pueblos de la provincia de Sullana -San Jacinto, Marcavelica, Salital-, o de Paita –Amotape, Arenal y Tamarindo- para no hablar de los de las serranías de Huancabamba y Ayabaca, o del desierto –Catacaos, La Unión, La Arena, Sechura- parecían haber muerto en vida, languidecer en un marasmo sin esperanza.  (///) Habían crecido mucho -se habían triplicado, a veces-, estaban atestados de niños y desocupados y un aire de ruina y de vejez parecía consumirlos. (…)      

(1) Sórdido, de acuerdo a diccionario de la RAE, significa “Que tiene manchas o suciedad./ Impuro, indecente o escandaloso./”; por ello nos parece injusto que GGM utilice este adjetivo para referirse a PAITA. Con la finalidad de corregir este crasso error, sin duda  involuntario, hemos enviado una amplísima carta al gran novelista colombiano en la que pedimos el retiro de tan ignominiosa palabra que mancilla la historia paiteña.