marcelinoaparicio3.jpg Jorge Miranda García, el cuestionado hombre fuerte del alcalde, José Aguilar Santisteban, tiene un pasado político tortuoso y, quizá, desconocido para la mayoría de piuranos. No sólo se le vincula con el movimiento fujimorista Vamos Vecino, sino que también tuvo un paso fugaz por las filas del Partido Nacionalista Peruano, de Ollanta Humala, hasta que finalmente le llegaron sus “cinco minutos de fama” como candidato a la alcaldía de Lima Metropolitana, encabezando un movimiento marginal denominado Dialogo Vecinal.

Todo comenzó el verano pasado, cuando el calor de la campaña presidencial encendió el ánimo de los peruanos.

A fines del 2005, Miranda husmeó en el entorno íntimo de Humala, cuyo equipo de campaña, encabezado por el español

Ramón Pérez Almodóvar, necesitaba con urgencia un medio de comunicación para morigerar los daños causados por la prensa limeña. Su padrino fue Alexis Humala, hermano de Ollanta.

De la noche a la mañana y sin tener experiencia periodística, Miranda se dio mañas para hacerse de la dirección del pasquín “La Olla”, dejando en el camino a hombres y mujeres de prensa que llevaban varios meses en la campaña humalista. Desde el semanario, Miranda disparó sin piedad contra Alan García y recordó el abecedario de las denuncias contra el actual jefe de Estado. Y claro, a Lourdes Flores, por entonces candidata de Unidad Nacional, tampoco se libró de la artillería pesada de “La Olla”.

Esto llamó poderosamente la atención de la prensa capitalina, que acudió en masa al local nacionalista de Parque Sur, San Borja, en busca de Miranda y su corte. Un reportero del programa “La Ventana Indiscreta”, sacó a la luz el pasado fujimorista de Miranda. Lo vincularon al entorno de asesores del ex candidato a la alcaldía de Lima Metropolitana y ex ministro de Economía de Alberto Fujimori, Juan Carlos Hurtado Miller, el hombre que dirigió el brutal “shock” económico de los 90. En el mismo programa, los periodistas de Frecuencia Latina sostenían que Miranda dirigió el aparato juvenil de Vamos Vecino, el movimiento electoral que Absalón Vásquez puso al servicio de Fujimori en las elecciones municipales de 1998. El ahora asesor de Aguilar Santisteban, nunca dijo esta boca es mía y cuando lo buscaron para el descargo respectivo no apareció. Días después, en su edición del 19 de abril, el diario La República entrevistó al periodista Américo Albarracín, coeditor de “La Olla”, quien reconoció públicamente que el medio de comunicación se subvencionada con publicidad de los candidatos nacionalistas al congreso y dijo que Miranda coordinaba directamente con Alexis Humala. Luego de los certeros ataques de la prensa capitalina, Miranda fue separado del cargo de Director de Rentas de la Municipalidad de Surquillo, en el que se desempeñaba. El alcalde de ese distrito, Gustavo Sierra no quiso líos y le cerró la puerta del Palacio Municipal. Miranda se quedó en la calle, con un negro porvenir por delante. Horas después se enteraría de que Humala le había bajado el dedo. Entonces, inició una “guerra de guerrillas” con declaraciones en los medios limeños en las que censuraba la falta de lealtad del candidato nacionalista. Pero todo estaba perdido. En noviembre, de otro lado, sorprendió a tirios y troyanos cuando se presentó como candidato a la alcaldía de Lima Metropolitana por Dialogo Vecinal, en competencia directa nada menos que con Luis Castañeda Lossio, Humberto Lay, Benedicto Jiménez y otros 10 ilustres desconocidos como él. El resto de la historia, ya la conocen los piuranos.